domingo, 6 de septiembre de 2009

La crisis que golpea




La crisis económica se mantiene como un fenómeno vigente, en todo el mundo. Conversamos con Valeria Omonte Ramírez (de 25 años, residente de la comuna de Pudahuel) quien revela la serie de dificultades que ha tenido que atravesar, por culpa de esta realidad.


1.- ¿Ha notado los efectos de la crisis económica?

Por supuesto que sí. Yo con mi pareja hemos tenido que trabajar horas extras para los gastos que hay en la casa. Mi mamá es quien cuida a nuestro niño, porque no nos alcanza para tener una nana o empleada. Fíjese que los productos han subido caleta.

2.- ¿De qué manera la crisis ha afectado la economía del hogar?

Yo con mi pareja estudiamos y trabajamos. Tenemos una hija de dos años. Cuando comenzó la crisis, podíamos sostener el hogar a penas. Ahora, se nos hace casi imposible. No podemos optar a nada.

3.- ¿En qué productos o servicios se nota más la influencia de la crisis económica mundial?

Yo creo que en comida más que nada. Bueno, y salud. Tuvimos que prescindir de tener salud asegurada para nuestro niño y nosotros. Eso es lo que más me duele. A veces, los seguros e Isapres son necesarios, pero en nuestra situación es más importante la plata para el pan. La mercadería en la tienda ha subido demasiado. Cuando vamos al supermercado vemos los precios más bajos. Pero aún así es demasiado lo que se nos va.


4.- ¿Qué medidas concretas ha tomado en su hogar para paliar la crisis?

Bueno, hemos abandonado nuestros sueños de ir teniendo cosas mejores. Cuando Héctor y yo nos pusimos a vivir juntos, creíamos que con nuestros trabajos íbamos a poder ascender y tener cada vez más mejores cosas. Sin embargo, los electrodomésticos que tenemos son los mismos que nos regalaron nuestros respectivos padres. Y nuestra única esperanza es terminar los estudios para aspirar a algo mejor.


5.- ¿Qué recomendaciones le daría a otras dueñas de casa que pasan por la misma situación?

Pucha, sostenerse nomás. Yo creo que en algún minuto la crisis se va a disipar un poquito y las cosas se van a mejorar.

Valeria tiene un hijo de dos años y vive actualmente con su pareja Héctor León. Ambos se conocieron en la Universidad Central, donde ambos estudian auditoria. Viven en una casa de la tía de Valeria en Pudahuel, muy cerca de donde solía vivir Héctor con su familia en su niñez. Cada vez más seguido, el joven emprendedor debe cruzar la calle para ir a pedirle ayuda monetaria y mercadería a su madre. Al parecer, están pensando mudarse a la casa de la madre de Héctor.

Cuando Valeria quedó embarazada, consiguió trabajo en Homecenter, lugar donde aún trabaja todos los días. Llega a su hogar a las 6 de la tarde. Esta con Héctor y su hijo hasta las 9 de la noche. Donde van a dejar al niño con su abuela y ambos parten a estudiar juntos. El único momento donde logra compartir con su familia y comportarse como dueña de casa es el fin de semana, días donde aprovechan de disfrutar a su hijo y de estudiar para la semana.

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